Mujeres en la electrónica

cartel mujeres electronica
Conversaciones y escuchas en torno a las pioneras de la música electrónica. Encuentro guiado por Karlos Gil, Jaime Munárriz e Iván Cebrián, en la Trasera de la Facultad de Bellas Artes UCM a las 12:00h. . (c/ Pintor el greco, 2, Metro ciudad universitaria.)

Un encuentro organizado por Coco Moya en la Facultad de Bellas Artes pensado como una conversación entre los asistentes, con el fin de conocer entre todos a las mujeres pioneras de la música electrónica. Un conversatorio y espacio de escucha que irán guiando Jaime Munárriz, Karlos Gil e Iván Cebrián y que se enriquecerá con las propuestas de todas las personas que acudan al encuentro.

Este encuentro no es un taller, ni una clase magistral, sino un lugar para generar conocimiento colectivo. Una exploración de youtube en grupo en donde todas las asistentes puedan componer una lista de reproducción.

La iniciativa partió de un taller-conversación llamado “Idas y Venidas de la música electrónica”, impartido por Iván Cebrián y Jaime Munárriz, también coordinado por Coco Moya. Esta segunda parte, ya fuera de Acciones Complementarias, y por lo tanto sin presupuesto, vendría a cubrir un hueco importante en el imaginario histórico que sitúa a las mujeres siempre en un segundo plano. Es un homenaje, de parte de cuatro músicos, al inmenso talento que nos ha inspirado, y un intento de construir entre todos un nuevo espacio donde estas creadoras tengan un lugar de referencia.

Ha habido una gran polémica en las redes sociales porque una comisaria ha criticado el evento por el hecho de que en el cartel no hay el nombre de una mujer. Espero haber aclarado suficientemente el origen y la intención de este encuentro -ya que, para empezar, lo organiza una mujer, yo-.

Pretendía ser una pequeña reunión de unas 7 u 8 personas, dentro de un espacio informal como es la Trasera. En este lugar habitualmente se reúnen alumnos y profesores en un ambiente más distendido y abierto que en las aulas. Aquí no caben las clases magistrales, ni cátedras, sino que favorece una comunicación y un aprendizaje horizontal y colectivo. Pretendía ser una pequeña reunión, -y es lo que fue,- pero hicimos un cartel sencillo y algo de difusión para abrir la posibilidad a que pudiese venir cualquier persona interesada en el tema, ya que nos pareció importante no cerrarlo a al círculo de la gente que había venido al primer encuentro.

El lado bueno de la alarma-dominó que se generó, es que estamos todas alerta, y que al fin y al cabo gracias a la polémica, el tema de la invisibilidad de las mujeres pasa al primer plano de la discusión. Es preciso que se debata públicamente cómo debemos afrontar la presencia (más bien la ausencia) de las mujeres en ámbitos académicos y de poder en el ámbito de la cultura. Pero en lugar de buscar de una manera constructiva, se generó un rechazo visceral, y el acoso en la red llegó a niveles absurdos contra ellos creciendo mucho la tensión, hasta el punto de casi anular el encuentro. Me negué rotundamente a la cancelación porque, y creo que esto es lo único que importa de este encuentro, es que estas mujeres deben ser reconocidas.

En mi caso, es un compromiso personal el tema de las mujeres borradas de la historia, conformando mucha parte de mi obra como artista, y sé que los tres artistas que vinieron hablar están comprometidos con trabajar hacia un cambio, valga este intento como primera carta de crédito. ¿De verdad se merecen que les acusen de quitarle el espacio a una mujer, y de todos los problemas de las cuotas, y de todo el techo de cristal? ¿De verdad son culpables, o más bien quieren exactamente lo contrario? ¿Es que no podemos hacer ese trabajo juntos, a veces nosotras, a veces ellos, a veces a la vez: ayudar a restituir los referentes femeninos, para que signifiquen algo en el sentido de la historia? ¿Es que hay que ser un experto para hablar de algo que, sencillamente, te interesa aprender? ¿Hay que ser del ministerio de igualdad para trabar una conversación acerca de mujeres que nos gustan? En ese caso, ¿Podrían tres historiadoras hablar de la historia masculina -la normal, vaya- entre ellas en una conversación abierta al público, o debería estar un hombre representando al género masculino? ¿No se nos está desviando un poco el objetivo?, porque, lo importante no es dar visibilidad a estas mujeres? ¿Porqué no discutimos sobre ellas y su trabajo?. De toda la gente que estuvo criticando online, no vino nadie a la charla.

Estoy totalmente en contra de que se estigmatice o se persiga el intento de hombres como estos, porque el cambio lo tenemos que hacer juntos. Estoy en contra de que se cuestione hasta el más mínimo detalle de una acción como esta, que pretende dar difusión a las mujeres creadoras, difamando por internet en lugar de acudir a apoyarlo. Me parece improductivo e idiota tener que estar discutiendo entre nosotras en lugar de trabajar juntas para hacerlo mejor.

Porque más hombres como estos se interesen por las mujeres. Porque las mujeres también vengan a organizar debates como estos en la facultad. Porque aún queda mucho por decir del tema.

 

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